Cómo evitar la falta de comunicación familiar

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Cómo evitar la falta de comunicación familiar

Como expertos en psicología familiar en Granada sabemos que la falta de comunicación entre los miembros de una familia constituye un grave problema que puede provocar un distanciamiento infranqueable si no se pone solución a tiempo. En este post vamos a contarte cómo evitar la falta de comunicación en el seno de la familia para conseguir unas relaciones sanas y naturales basadas en la confianza y el respeto.

Como especialistas en psicología familiar en Granada sabemos que la falta de un diálogo fluido y espontáneo es la base de la mala comunicación que puede producirse entre padres, hijos y hermanos. Y esa falta de diálogo se produce por múltiples motivos como los que ahora te contaremos para que así puedas evitar caer en cuadros de incomunicación más difíciles de superar.

Con el paso del tiempo y a medida que los hijos se hacen mayores, parece normal que éstos comiencen a tener sus propios secretos y guarden con celo aquellos asuntos que tienen que ver con su vida personal. En este sentido, la exigencia de los padres por saber "dónde y con quién" han estado sus hijos, no consigue más que respuestas evasivas que siembran un clima de desconfianza del que hay que huir por el bienestar familiar.

Por potro lado, los padres tienen que ser conscientes de que sus hijos tienen sus propios puntos de vista y sus propios sentimientos. No querer tener siempre la razón ni imponer su criterio es fundamental para que los hijos se sientan respetados y noten que pueden hablar con sus padres. Obviamente para que se dé esta situación, los padres tiene que escuchar a sus hijos de manera abierta, sin prejuicios, invitándolos a expresar cómo se sienten y por qué piensan lo que piensan. Negociar y empatizar es clave para que la comunicación vaya por el buen camino.

La falta de tiempo y los horarios laborales de los padres reducen cada vez más los momentos en los que padres e hijos pueden hablar con naturalidad de sus cosas. En este sentido, conseguir que todos se sienten juntos a la mesa para realizar al menos una de las comidas del día y sin que esté la televisión encendida, resulta muy positivo para que la comunicación se afiance y no decaiga.

Y por último, en la clínica de Isabel Fernández Portillo te recomendamos que evites emitir juicios de valor o generalizaciones sobre cualquier tema ya que se convertirán en la disculpa perfecta para que tus hijos dejen de comunicarse contigo.